Lecciones que aprendí en la oscuridad

Image source: imgkid.com
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Estoy convencida de que asumir siempre es malo, pero no creo que sea la única persona que ha llegado al punto de pensar que ha perdido la fe. Realmente no sabes por qué o cómo llegaste ahí; sólo sabes que estás ahí. El camino de pronto se fue tornando oscuro y quisistes confiar en lo que sabías o al menos en lo que pensabas que sabías, pero de pronto ya no había luz. Ya ni siquiera sabías en dónde estabas. Lo bueno es que siempre existen los claros, y es en ellos donde te das cuenta que los momentos de oscuridad de la vida te enseñan mucho acerca de la fe. Yo he aprendido par de cosas…

  1. Él nos persigue y eso es gracia. Yo no encontré la salida a mi oscuridad, Él me la va mostrando. Él “es mi luz y mi salvación”.
  2. Soy una gran pecadora y necesito al gran Salvador. Cuando eres “criado en la iglesia” es muy probable que abraces la fe por costumbre familiar, y aunque en mi caso no fue así inicialmente, llegó un momento en el que me confié y la fe se volvió un “add-on” a la vida. Desde ese momento pasé de vida abundante a solo estar “viva”. Sin embargo, creemos que siguiendo nuestros rituales y rutinas -las cuales incluyen asistir al templo, etc.- llenamos todos los requisitos de “buenas personas” (sí, porque según el conocimiento popular, son las “buenas personas” las que van “al cielo”). Pero pensar que soy una “buena persona” evita que vea la realidad de quién soy, a quién necesito, cómo lo necesito y por qué. En la oscuridad reconocí que soy una gran pecadora y que necesito al gran Salvador. Cristo es el gran Salvador.
  3. A veces la fe viene como una tormenta, pero a veces llega gota a gota. Eso me dijeron recientemente y creo que estoy de acuerdo. La fe es un regalo que solo Dios puede dar… Sé que todo estará bien al final exactamente porque Él nos persigue.

Tras varias conversaciones, Wesley llegó a la conclusión de que no tenía verdadera fe, la fe que salva, y que por tanto debía dejar de predicar. Pero Boehler le aconsejó que predicara la fe hasta que la tuviera, y que cuando la tuviera continuara predicándola precisamente porque la tenía.

La vida es compleja porque la verdad es que somos seres complejos y creo que la fe habla a nuestra complejidad en nuestros diferentes contextos. La fe es viva y activa. Al final la oscuridad te enseña cuán hermoso es estar en su luz.

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