“Yo declaro”: Una introducción

Con gran frecuencia las discusiones informales en los medios sociales acerca de la práctica de declarar y decretar están envueltas en argumentos que utilizan textos bíblicos fuera de contexto como pretexto para “sostener” opiniones. Por otro lado, las actitudes que salen a relucir en las discusiones “cristianas” de cualquier tema controversial ponen en evidencia, lamentablemente, la falta del fruto del Espíritu en nuestras vidas. Me propongo con mucha humildad y con un amor firme a abrir un foro en este blog acerca del tema. En esta primera entrada expondremos el origen de esta práctica de declarar o decretar.

La confesión positiva tiene sus orígenes en las enseñanzas de E. W. Kenyon. A finales de la década de los 70’s se formó la Convención Internacional de Iglesias de Fe y Ministros. Hoy la práctica de la confesión positiva es llevada a cabo por un gran porcentaje de iglesias, de las cuales muchas han adoptado el vocabulario y la práctica sin cuestionar si es bíblica o no. Usualmente hacemos esto porque hemos echado a un lado la verdad de Dios, tanto en nuestros púlpitos como en nuestras vidas individuales. La Palabra de Dios como él la ha revelado ha sido mal interpretada y diluida en nuestros púlpitos, teniendo como resultado iglesias no saludables.

Cuando la Palabra pierde su importancia en el seno de la iglesia, los mensajes pierden la profundidad de la sabiduría de Dios y pasan a tener la superficialidad del hombre.

Miguel Núñez en su libro Una iglesia conforme al corazón de Dios, pág. 76

La sabiduría del hombre no salva, es el Evangelio como es expuesto en la Palabra de Dios el que salva y transforma. De manera que:

Hagámos de la Palabra de Dios la máxima autoridad sobre nuestras vidas. Que sea el Evangelio el que informe todas las áreas de mi vida. No aceptemos las prácticas sin antes sentarnos con creyentes maduros a estudiar la Palabra y las implicaciones que tienen esas prácticas. Esto tomará tiempo, pasemos tiempo en la Palabra de Dios y en oración. Su Espíritu nos guiará a toda verdad (Juan 16:13).

La atracción de la práctica de la declaración es la supuesta “sanidad y promesa de poder de tener ahora lo que uno quiere con sólo confesarlo por fe”. Jeter De Walker en su libro ¿Cuál camino? identifica dos tendencias que han desviado a muchos del camino de la sana doctrina:

1) dar a las revelaciones recibidas por el creyente tanta autoridad como la de la Biblia, y 2) poner un énfasis desmedido sobre ciertos textos bíblicos sin tomar en cuenta el contexto y otros pasajes bíblicos al respecto.

“Las creencias y el ministerio de E. W. Kenyon fueron afectados por la Ciencia Cristiana y la Unidad. Estas daban énfasis al poder de la mente para librarse de la enfermedad. La Ciencia Cristiana negaba la existencia de la enfermedad. La Unidad reconocía la existencia de la enfermedad pero enseñaba que se podía obtener la salud física y la prosperidad material por el poder del pensamiento positivo.” Quien continuó las enseñanzas de E. W. Kenyon fue K. E. Hagin. Con estas enseñanzas se formó “la idea de que todo dependía de la fe de la persona que le obligaba a Dios a cumplir lo que ella reclamaba. Se aplicó este principio al reclamar la prosperidad económica. Se afirmaba el cumplimiento inmediato de ciertos pasajes bíblicos sin tomar en cuenta el contexto u otros pasajes sobre el tema. Ni se tomaba en cuenta la SOBERANÍA de Dios en permitir el sufrimiento entre los suyos.” Actualmente uno de los exponentes más conocidos de estas enseñanzas es Joel Osteen. “Muchos enseñan que el ejercicio de la creencia de [la confesión positiva] puede obligar a Dios a obrar en favor de ellos.” Muchos enseñan que debes meditar y visualizar lo que deseas para recibirlo.

De manera que esta práctica en sí misma presenta lo siguiente: un engrandecimiento de la figura del hombre y un empequeñecimiento de Dios. Ciertamente el dios que presenta esta práctica no es el Dios de la Biblia, porque el Dios de la Biblia no cumple nuestros caprichos, cumple Su perfecta y soberana voluntad. Entiendo que uno de los factores que ha llevado a muchos cristianos a aceptar esta práctica es la falta de conocimiento acerca de quién es Dios, así que en las próximas entradas trabajaremos este tema (¡es uno de mis favoritos!).

Bibliografía: Jeter De Walker, Luisa. 1994. ¿Cuál camino? Editorial Vida. Miami: 183-196.

-Juliany

2 comentarios sobre ““Yo declaro”: Una introducción

  1. Todas esas teorias también fueron introducidas en Puerto Rico por Conny Mendez, la pionera hispana al escribir sobre la Metafisica despues de ser discipula del Rvdo. Emmet Fox (Nuevo Pensamiento) y el Conde de Saint Germain (Ocultismo).

  2. Este tipo de practica ocurre cuando no hay existe una formación teológica. Un gran número de estos pastores que usa dichos términos perteneces al positivismo. Además, estas practicas no tiene fundamentos bíblicos; pues, como dices “utilizan textos bíblicos fuera de contextos como pretexto para sostener opiniones”. Te recomiendo leer el nuevo libro de Dr. MacArthur “Strange fire”. Muy buena observación.

    lqroman
    gracia y paz

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